El Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia (NO de la Península Ibérica) está constituido por cuatro archipiélagos: Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada, formados durante el Holoceno, posteriormente al último periodo glacial (hace 8000-9000 años). Con la formación de las islas, tres especies de anfibios (Salamandra salamandra, Lissotriton boscai y Discoglossus galganoi) permanecieron aisladas de las poblaciones costeras más cercanas. Esta reciente insularidad de las poblaciones de anfibios proporciona una buena oportunidad para estudiar los procesos evolutivos particulares que ocurren en las islas, caracterizar genética y morfológicamente las poblaciones insulares y determinar las presiones antrópicas locales que amenazan la persistencia de los anfibios en estas pequeñas poblaciones cercanas a la costa. En este artículo resumimos los resultados y conclusiones del trabajo realizado durante 2004-2006, con el objetivo de: i) determinar el estado de las poblaciones de anfibios en las islas atlánticas; ii) llevar a cabo análisis filogenéticos de las poblaciones vivíparas insulares y poblaciones vivíparas y ovovivíparas de interior para conocer el origen del viviparismo en las salamandras del Parque Nacional; iii) caracterizar mediante análisis morfológicos y genéticos las poblaciones insulares comparándolas con poblaciones de interior y iv) indicar las principales amenazas de los anfibios, posiblemente responsables de anteriores extinciones en las islas. Señalamos asimismo las acciones prioritarias necesarias para evitar o minimizar las amenazas locales y mantener las poblaciones de anfibios insulares en el futuro.
En el presente artículo se realiza un inventario de las especies de anfibios y reptiles presentes en las islas de Galicia. También se presentan algunos datos sobre la ecología y la morfología de algunas poblaciones insulares de estas especies. La herpetofauna de las islas gallegas está compuesta por tres especies de Urodelos, siete de Anuros, siete de Saurios y cuatro de Ofidios. Las especies más ampliamente distribuidas en las islas de la costa de Galicia son las lagartijas del género Podareis. Por otro lado, las especies de anfibios son las que tienen una distribución más restringida, no habitando más que las islas de mayor tamaño, con la excepción de algunas poblaciones de Salamandra salamandra, que viven en pequeños islotes.
La culebra viperina (Natrix maura) es un ofidio muy vinculado a ambientes acuáticos, habitando preferentemente entornos próximos al agua en ríos, lagunas y charcas (Braña, 1998; Santos, 2009). Esta especie parece tolerar bien las aguas con concentraciones salinas elevadas, ya que algunas poblaciones viven en estuarios, marismas o lagunas costeras inundadas periódicamente por el mar (Steward, 1971; Santos, 2000, 2009). La presencia de individuos de esta especie en aguas marinas, dentro de charcas de la zona intermareal, ha sido registrada en Andalucía (Cabot & Olea, 1978), así como en determinadas localidades de la costa gallega, especialmente en Pontevedra y en algunas islas de esta provincia, como los archipiélagos de Cíes y Ons (Galán, 1987, 2003, 2004; Galán & Fernández, 1993; Pino et al., 1998; P. Galán, datos no publicados). En la isla de Ons ha sido vista incluso nadando en aguas marinas, a varios metros de la costa, así como capturando peces marinos (blénidos) en charcas intermareales (Gómez de la Torre in Galán, 1987; Galán, 2003). En el curso de una serie de estudios realizados desde la década de los años 1980 sobre la herpetofauna de las islas del sur de Galicia (archipiélagos de Cíes y Ons, pertenecientes al Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia) se ha podido comprobar la existencia de poblaciones de este ofidio ligadas parcial o exclusivamente a ambientes marinos (Galán, 2003, 2004). En la presente nota complementamos la información de los anteriores estudios con nuevos datos obtenidos en las islas en años recientes (Galán, 2007, 2008; P. Galán, datos no publicados).
Las islas son medios frágiles, que soportan muy mal cualquier tipo de alteración, y en las que los procesos de extinción suelen formar parte de la dinámica faunística. La declaración de las islas atlánticas del sur de Galicia como Parque Nacional ha constituido una medida muy favorable para la protección de las especies. Sin embargo, este hecho no tiene por qué asegurar necesariamente que los organismos que las pueblan estén libres de estos procesos de declive y extinción. La realización de un plan de seguimiento de la evolución de las poblaciones insulares constituye el mejor medio de obtener la información necesaria para poder detectar estos procesos de extinción y proponer determinadas medidas para la conservación de las especies y de sus hábitats. El Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia está formado por diversas islas e islotes de superficie muy diversa (desde 428 ha hasta menos de 1 ha), estimándose la antigüedad de su aislamiento, para las islas más alejadas de la costa, en 8.000-9.000 años, cuando la subida postglacial del nivel del mar las aisló de tierra firme, según datos de la evolución de la línea de costa desde el último máximo glacial (Dias et al., 2000). Su fauna de reptiles, aislada de las poblaciones costeras desde ese momento, está formada en la actualidad por 9 especies, variando el número y composición según varios factores, entre los que destaca el tamaño de la isla (hasta 7 especies en Ons, de más de 400 ha, y sólo una en las islas de menos de 5 ha) (Galán, 2003a). Es posible que se hayan producido extinciones recientes que disminuyesen esta diversidad (Galán, 2003a), como se ha descrito en otros archipiélagos costeros (Foufopoulos & Ives, 1999). Los reptiles del Parque Nacional de las Islas Atlánticas forman la representación más diversa de vertebrados no voladores presentes en este espacio natural. Constituyen por lo tanto, uno de los principales elementos faunísticos y de patrimonio natural existente en ellas. Sin embargo, el hecho de tratarse de islas de reducida superficie hace que el número de individuos que integra las poblaciones de reptiles sea bajo o, en ocasiones (como en el caso de los ofidios o algunos eslizones) muy bajo (Galán, 2003b). El reducido tamaño de algunas de estas poblaciones insulares las hace, por lo tanto, muy vulnerables a los cambios originados por las actividades humanas, como por ejemplo, el uso intensivo de las aguas dulces, las plantaciones masivas de árboles alóctonos, la introducción de gatos, de ratas, etc. También constituyen un factor de amenaza el cese de determinadas actividades agrícolas y ganaderas del pasado (en las islas más grandes), que limitaban el excesivo desarrollo del matorral y mantenían numerosos puntos de agua dulce y hábitats favorables para la herpetofauna. Hay que considerar también otros factores, como la gran expansión poblacional experimentada en las últimas décadas por las colonias reproductoras de la gaviota patiamarilla, que han producido alteraciones en el hábitat (especialmente severas en algunos islotes pequeños, pero también en islas mayores). Todo esto ha originado ya importantes declives poblacionales (Galán, 2003a). No debemos olvidar tampoco que además de su valor como elementos destacados de la biodiversidad del Parque, se han comprobado también cambios en las estrategias vitales en ciertas especies con respecto a las poblaciones conespecíficas de tierra firme, como indicio de posibles procesos microevolutivos diferenciales (Galán, 2003a). Entre éstos se pueden destacar los siguientes: 1. Diferencias en el uso del espacio de la culebra viperina (Natrix maura). Las poblaciones de las islas Cíes y Ons de este ofidio utilizan las aguas marinas para la búsqueda de presas, depredando sobre peces marinos (ampliación del nicho espacial y trófico), existiendo incluso una población en la isla de Onza que depende exclusivamente del agua marina (Galán, 2004). 2. Cambios en el comportamiento social del lagarto ocelado (Timon lepidus = Lacerta lepida). En las islas Cíes se ha descrito una conducta gregaria y poligínica (formación de harenes por parte de algunos machos), no observada en los lagartos de tierra firme (Galán, 2000). 3. Cambios en el tamaño corporal. Determinadas poblaciones de herpetos muestran un notable incremento de su tamaño con respecto a las poblaciones de tierra firme (“gigantismo insular”); por ejemplo, Podarcis hispanica (archipiélago de Sálvora y otros) o Natrix maura (Onza) (Galán, 2003c). Todo esto le confiere a la herpetofauna reptiliana del Parque Nacional un extraordinario valor científico, convirtiéndose, por lo tanto, en uno de los activos naturales más importantes de este espacio natural. Este trabajo se plantea conocer la distribución y el estado de conservación de las poblaciones de reptiles insulares y, en base a esta información, plantear un plan de gestión y manejo de esta importante parte de la fauna del Parque Nacional.
En el informe realizado sobre el Plan de manejo y gestión de los reptiles del Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia (Galán, 2007) indicábamos como una de las medidas generales para la gestión de los reptiles insulares, la realización de un plan de seguimiento (punto 8 de la tercera parte del mencionado informe). Mediante este seguimiento se podría valorar la continuidad de las poblaciones y las variaciones a medio y lago plazo del estado de conservación de las diferentes especies en cada una de las islas que integran el espacio natural. Este plan de seguimiento consistiría en seleccionar una serie de zonas en cada isla, representativas de los hábitats principales en cada una de ellas, y realizar muestreos intensivos. Estos muestreos tratarían de cuantificar el número de individuos de cada especie de reptil detectada e identificar los posibles cambios que se operasen en los hábitats que ocupan. También señalábamos que el estado real de determinadas poblaciones representa todavía una incógnita debido a la enorme dificultad de detectar individuos de especies ya de por sí muy incospícuas (como los ofidios o el eslizón ibérico) cuando el tamaño de sus poblaciones se ha reducido al mínimo. Es muy difícil en ese caso el comprobar si la población en cuestión se ha extinguido o aún perdura un pequeño remanente. Para ello hemos realizado durante el año 2008 una serie de muestreos en los principales hábitats de cada isla, encaminados a detectar las diferentes especies de reptiles presentes, estimar el tamaño de sus poblaciones y evaluar el estado de conservación de éstas, así como el de los hábitats que ocupan. En la presente memoria se indican los resultados obtenidos.
Species that contain populations with different reproductive modes offer excellent opportunities to study the transition between such strategies.Salamandra salamandra(Linnaeus, 1758) is one of two species within theSalamandra–Lyciasalamandraclade which displays two reproductivemodes simultaneously. Along theS. salamandradistribution, the common reproductive mode is ovoviviparity although the species also hasviviparous populations in the northern Iberian Peninsula. The occurrence of viviparity has recently been reported in two small offshore islandpopulations on the Atlantic coast (NW Iberia), which originated after the last glacial period (8000–9000 years ago). In this paper, we analysedovoviviparous, hybrid and viviparous populations (inland and mainland) from 17 localities across the northern Iberian Peninsula using twomitochondrial markers (CytbandCOI,c. 1100 bp). Phylogenetic and phylogeographic analyses highly support that viviparity arose as anevolutionary novelty in theS. salamandraisland populations and that viviparous populations are therefore not monophyletic. The recentinsularity of Atlantic island populations leads us to conclude that the transition from ovoviviparity to viviparity can happen in a very short-timespan. Additionally, to determine the likely source of this evolutionary transition, we discuss how ecological pressures could have an effect on themaintenance of the ovoviviparous reproductive mode. Hence, taking into account the results of this study, we propose the consideration of theisland populations as an evolutionary unit for conservation purposes.